Cine

La familia es la familia

Por 19 de septiembre de 2013 agosto 6th, 2020 3 Comments
Hubo un tiempo, aunque los pequeños jovenzuelos no lo hayan vivido, en el que cualquiera de los que peinamos más de treinta años nos sentábamos frente al televisor en familia. En serio, sin móviles, internet ni interrupciones. Bueno sí, había anuncios en la “primera cadena”. Y aquel momento, que solía coincidir con los sábados después de comer, era sagrado. Y habitualmente coincidía con alguna película que hoy todos, sean buenas, malas o hayan envejecido con dificultad, recordamos con cariño.
 
Muchas, muchísimas veces disfrutamos de, por ejemplo, “La gran familia”. Con aquel Alberto Closas entrañable y un “padrino búfalo” con la cara de José Luis López Vázquez que todos nos hubiésemos pedido como propio. Aquella familia repleta de hijos seguramente era un reflejo de la sociedad española en la que se filmó. Puede que estuviera aderezada con ciertos “condimentos” promovidos por el régimen existente pero no dejaba de derrochar valores humanos muy vigentes aún hoy en día.
 
Pues bien, y entro en materia. Hace poco estuve pasando dos horas maravillosas en el cine viendo “La gran familia española”. No quiero decir que la del film de Sánchez Arevalo sea la típica familia de nuestro país actualmente, pero sin duda ha sabido captar ese espíritu actual conjugado con los valores de siempre. Y entre otros, el más especial y que últimamente puede haber quedado algo olvidado: la familia es la familia.
 
La familia es aquello sobre lo que gira nuestra vida. Hasta en El Padrino la familia era lo más importante. Esta película trata sobre el apoyo que ese pilar fundamental constituye, sobre lo básico que es jugar con tus hermanos, sobre la figura que ven los pequeños en los mayores y la responsabilidad de los mayores hacia los pequeños. Seguramente alguien vaya a ver la película y no vea objetivamente esto de lo que les hablo. Pero si rascan un poco la superficie, un poquito nada más, seguro que aparece.
 
Los adalides del cine perfecto centrarán sus sentidos en ciertos defectos como el corto desarrollo de algunos personajes de los que quizá hubiéramos querido saber más, como el de Antonio de la Torre u otros que podían haber tenido más escenas como el de Raúl Arévalo. Pero es que el cine, tal y como yo lo entiendo, no se hace para ser perfecto. Porque es como la vida. Son detalles. Detalles con los que te quedas al final de la proyección y que te hacen, en las películas emocionales y emocionantes, evocar ciertos momentos de tu propia vida. Y con “La gran familia española” salen queridos amigos. Y te identificas con alguno de los personajes o querrías haber actuado a lo largo de tu vida como alguno de ellos.
 

 

Corran amigos. Corran a pasar dos horas disfrutando de una historia sencilla y a la vez compleja en sus orígenes y desenlace. Y, si pueden, háganlo en compañía. Porque siempre recordarán con quién compartieron este film. De nada por adelantado.
Doctor Brown

Doctor Brown

Iba para inventor en los 50. Me quedé en el intento de escribir algo interesante. Vive y no dejes morir... de aburrimiento.

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