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“Try to see it my way… We can work it out”
McCartney dice que podemos solucionarlo y tiene razón. Solo es necesario un poco de coherencia y algo de buena voluntad.

El caos circulatorio en el que se ha convertido mi ciudad en las últimas semanas tiene un sentido difuso. Raro o parcial. Si usted proclama en redes que es adecuado, será que está escribiendo en Twitter con la papeleta electoral en la boca. Pero no es demasiado arriesgado pensar que no debería ser así. Para los que me juzguen por partidista: un sí a las obras de Villa del Prado y un no rotundo a las de la avenida de Salamanca. Cal y arena. Si tienen que coincidir, que sea lejos del periodo electoral. Llámenme desconfiado.

Y es que suelo poner el acento en la lógica y en el desaguisado. Lo bien hecho suele pasar desapercibido y lo erróneo es enfocado con bombillas gordas de las de antes. Y decir que se evite una de las principales vías de la ciudad a los vecinos de Parquesol, por ejemplo, es poco menos que un eufemismo. Para ellos y para otros residentes de varias zonas punteras. Quizá sea necesario recauchutar los bajos de la urbe, pero hacerlo en varios tramos (que convierten en Chernobyl la citada vía) obedece a una falta de previsión o de estrategia. Usted hace esto en verano y la cosa queda en agua de borrajas y dos cervezas en una terraza acordándose del santoral y los ascendentes de algún responsable municipal. Chimpún. Pero no. La cosa cae a apenas mes y pico de las elecciones autóctonas. Y el populacho se enerva, como es normal.

Seguro que hay una explicación estricta, adecuada y concreta. Doy por descontado, y me congratula, que haber abierto uno de los puntos negros un día antes de lo previsto desatasca y se apuntarán la medalla pertinente. Y puede que todo este estaribel fuera igualmente encajable en unos meses. Pero los titulares en julio importan un pimiento. En veinte días se quitarán los pendones de las cofradías y se colgarán las fotos de estudio con sonrisas Profident. Y la resulta, que diría José M. Cano, es que si no le gusta el pescado, compre un ticket de transporte público. Al menos durante las obras. Que no está mal y los nuevos buses son pintones. Pero esto de “a mi manera o no hay manera” tiene un tufillo regulero. Y lo que lleva diciendo McCartney los últimos cincuenta años tampoco debe estar tan mal: intenta verlo a mi modo. Y podremos solucionarlo.

Doctor Brown

Iba para inventor en los 50. Me quedé en el intento de escribir algo interesante. Vive y no dejes morir... de aburrimiento.

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